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mayo 20, 2009

Recuerdos e imágenes de la visita de Jean Shinoda Bolen

Quería compartir con ustedes algunas imágenes y repercusiones del evento del Jean Shinoda Bolen en el Hilton el 9 de Mayo. Fue un placer realmente formar parte del comité organizador y presenciar la potencia de un encuentro donde todos nos reunimos para intentar llevar mas conciencia a nuestras almas y al planeta.  

 

A su vez, disfruté muchísimo de encontrarme con mujeres de todos  los ámbitos de "mi mundo e historia" tanto corporativa, como de astrología, de arquetipos, de sanación, de mis grupos de mujeres y claro está todas las mujeres de la Red LunaVenus.                        

 Acreditando a nuestros invitados. 














Disfrutando del desayuno...















Graciela Antognazza dando la Bienvenida e inaugurando el Evento

 


Olga Weyne de la Red LunaVenus presentando a Jean




Jean compartiendo su sabiduria













Sintiendo la 
potencia sanadora 
de los círculos de mujeres













Jean convocando para volver después del almuerzo


















Algunos miembros del Comité Asesor 


















Shinoda con la Red LunaVenus, tras entregarle nuestro souvenir (una medalla con nuestro logo)












Final de Fiesta....









Comparto con ustedes algunos de los links a las notas que fueron publicadas por la prensa tras la visita de Jean a la Argentina. 

abril 29, 2009

Visita de J. Shinoda Bolen

Workshop: "Grial, Diosas, Círculos y lo Sagrado Femenino"
9 de Mayo


En este taller, Jean Shinoda Bolen nos llevará a un reino legendario, mítico y espiritual, a lo sagrado femenino.El grial y las diosas son arquetipos, símbolos con profundidad que tienen un significado para todos nosotros. Alejados de sus fuentes de significación, sin una conexión al principio femenino, el mundo interior de los hombres y las mujeres se transforma en una tierra árida. El herido rey pescador y la tierra árida son símbolos de una realidad patriarcal exterior y una metáfora interna acerca de la depresión. Jean nos contará estas historias, participará en una meditación, y compartirá la experiencia repartida en pequeños círculos.Este taller nos dará la oportunidad de contactarnos con fuentes internas de sabiduría y acción compasiva y alentar la creación de círculos con un centro sagrado que puede nutrir y respaldar el concepto de quienes somos y para que estamos aquí – como seres espirituales que transitan un camino humano.


Lugar: Hotel Hilton Buenos Aires
Horario: 9 a 17:15hs.

Inscripción: $300


Organiza: Fundación Arte Vivo, Editorial Continente, Editorial Kairós (Barcelona)
www.artevivo.org.ar
Comité Organizador: Teresa Costantini,Olga Weyne, Mariavi Hormaechea, Andrea Hirsch, Gustavo Kogan, Edgardo Avila, Marité Costantini, Milagros Correa Avila y Graciela Antognazza
Otras actividades de Jean en Buenos Aires
7 de Mayo: Conferencia en la Sala Jorge Luis Borges en La Feria del Libro 20:00hs.
8 de Mayo: Dialogará sobre sus libros en la Librería Yenny-El Ateneo en el Grand Splendid (Av. Santa Fé 1860), 19:00hs.

Para más información ir a http://shinodaargentina.blogspot.com

abril 17, 2009

Cuánto somos capaces de sentir y vibrar?

Artículo escrito por Eugenio Carutti - "El Patrón de Occidente", 2 Marzo 2009

Si observamos la evolución humana podemos distinguir en ella la presencia de un patrón que se repite hasta nuestros días. Todas las sociedades se edificaron mediante la apropiación de los cuerpos y las conciencias de sus miembros. De una manera u otra las mujeres fueron destinadas a la procreación y los varones a la guerra.  Cada cultura desarrolló creencias diferentes, pero todas ellas fueron inculcadas de manera igualmente férrea en sus hijos. A través de los milenios el cuerpo humano ha pertenecido siempre a lo colectivo. Y el precio pagado por aquellos que se atrevieron a percibir el mundo de un modo diferente al de su sociedad fue muy alto. Esto llegó a su máximo en las grandes civilizaciones. Sus proezas tecnológicas absorbieron la energía de millones de humanos. Admiramos las pirámides de Egipto, la Gran Muralla china, el Taj Mahal pero olvidamos como fueron construidas. 

No queremos recordar que la esclavitud ha sido algo normal para nosotros hasta hace muy poco tiempo. Poseer absolutamente a otros por el supuesto bien de la sociedad nos ha parecido algo muy legítimo. ¿Existe algún sentido en esta gigantesca y milenaria apropiación social de la energía? Quizás esta fue la única manera de domesticar los impulsos más brutales de nuestra especie. 

A través del control social, las creencias religiosas y los ideales morales nuestra energía psíquica ascendió progresivamente hacia la cabeza. El control social de la vitalidad permitió el desarrollo de nuestra poderosa mente, idealista y racional. Este es el logro del patrón ascendente de la energía. Religiones e Imperios, descubrimientos y guerras, sacerdotes, políticos, científicos o intelectuales, todos ellos  han contribuido por igual a este proceso. Nuestro mundo de templos, rascacielos y misiles es el reflejo de este poderosísimo impulso ascendente en el que la mente sueña con escapar del cuerpo. 

Hace muy poco tiempo que una parte de la humanidad -a través de la psicología  moderna- ha empezado a comprender que la idealización y el control no resuelven realmente nuestros problemas. Que los pulsos reprimidos afloran súbitamente y hacen estallar las más bellas construcciones de nuestra mente. Pareciera que aún no nos hemos percatado que los horrores del nazismo ocurrieron en la cuna de los más grandes filósofos y teólogos, de los más sublimes músicos y científicos de occidente.

Los humanos somos parte de los bellísimos seres de la tierra, junto a los cristales de cuarzo y las mariposas, los árboles, las ballenas o los jaguares.  Todas formas diferentes del mismo y hermoso planeta azul que gira junto a los otros en el océano de las estrellas. Este tiempo que vivimos contiene la oportunidad de que madure en nosotros una conciencia planetaria; que los humanos nos sintamos realmente terrestres. La transición será seguramente larga y quizás dolorosa porque las barreras que hemos construido para aislarnos los unos de los de los otros deben caer y aún estamos demasiado identificados con ellas. Con ellas también el patrón ascendente llega a un punto de crisis. 

Es imposible que nos sintamos seres planetarios si los cuerpos siguen contraídos,  llenos de miedo,  resistiendo el pulso de la vida,  sometidos al control de nuestras construcciones mentales separativas.

El tiempo que vivimos trae un gigantesco aumento en la circulación de la energía en todos los campos y esto se manifiesta también en nuestros cuerpos.  Simultáneamente, abre la posibilidad de que el control social sobre los individuos disminuya de una manera jamás vista en la historia. Todos podemos observar las grandes transformaciones en relación a la sexualidad. De que manera la  mujer, al desatarse de sus ataduras ancestrales, se ha convertido  en un poderosísimo factor de cambio en  todas las sociedades.  Vivimos una incesante búsqueda de nuevas formas vinculares que alteran los modelos básicos de organización social que nos fueron útiles durante milenios.  Estas búsquedas son y serán desordenadas al principio. Miles de años de control de la vitalidad y apropiación social de los cuerpos generan inevitablemente su opuesto de trasgresión y simple anhelo de descarga. 

Los arquetipos trascendentes y luminosos parecen dejar paso a otros oscuros y puramente materiales. Pero en esta oscilación muchos podemos descubrir una nueva y auténtica vitalidad. Nos vamos dando cuenta que el corazón no puede abrirse en cuerpos rígidos y fríos, llenos de miedo, anestesiados por milenios de control que solo nos permiten sentir a través de estímulos mentales. La Tierra necesita seres humanos con una sensibilidad real y concreta -que no provenga del idealismo- para complementar el inevitable desarrollo de la mente científica. Por eso debemos comprender que el pensamiento y todas sus construcciones son una actividad del cuerpo; que su calidad depende de como respiramos, de la forma en que nos alimentamos,  de cuanto seamos capaces de sentir y vibrar

febrero 05, 2009

Mujeres que corren con los Tiempos III


El desafío de llevar Alma a la Materia

Las invitamos a participar de un tercer círculo de mujeres. Este espacio tiene la intención de convocar la magia de la sanación del camino de individuación de la mujer amazónica, hacia la transformación del vínculo masculino-femenino. Recorreremos el viaje de la heroína intentando unir mente, cuerpo y espíritu a través de combinar la reflexión, con movimientos corporales ancestrales de la danza afro, visualizaciones guiadas y rituales.

Sabemos que la complejidad de ser mujeres que estamos inmersas en el mundo laboral, donde el tiempo nos arrincona, las exigencias se incrementan, los roles de nuestra vida se multiplican y los logros no siempre son acompañados por la plenitud anhelada, nos puede llevar a la pérdida del instinto vital de la mujer salvaje. Algunas de nosotras podemos sentir que nos falta pasión, que estamos demasiado agotadas, tironeadas desde demasiados lugares, que nuestra creatividad disminuye, que nuestros vínculos o nuestra salud se resienten, o que simplemente algo dentro nuestro no encuentra la plenitud que los logros en el mundo del afuera ameritarían.

Nos proponemos generar un espacio para aquietarnos e intentar escuchar que es lo que nuestra alma está realmente pidiendo y crear conciencia de la importancia de integrar el femenino-masculino a nivel individual y plural. Creemos que la mujer tiene la responsabilidad de convocar el poder del fuego femenino plural para elevarlo al plano espiritual, convirtiéndose así en sabiduría, comprensión, plenitud y conexión con lo Sagrado. Este femenino estará en contacto con la intuición, lo cícliclo, la fuerza del deseo y el amor incondicional, sólo así podrá volcar su alma en la vida cotidiana, en sus vínculos y en la materia.

Nuestro trabajo está basado en la integración de:
· Las bases conceptuales del camino de individuación de la mujer
· El arquetipo de la amazona o Palas Atenea y su contra cara la Medusa
· La astrología como lenguaje sagrado
· El libro de Clarissa Pinkola Estés “Mujeres que corren con los lobos”
· La sabiduría ancestral de los dioses africanos a través de la danza
· Y especialmente en el trabajo vivencial de Liderazgo Femenino Plural realizado estos últimos nueve años en la Red LunaVenus.

Creemos profundamente, gracias a nuestra experiencia personal y grupal, que compartir un círculo de mujeres (que por suerte cada vez hay más), no sólo remite a una sanación de nuestra alma individual, si no que también generamos un cambio profundo en nuestros vínculos. Sentimos que esto es un primer paso para realizar nuestro pequeño-gran aporte para sanar nuestro planeta tierra.

El temario de los encuentros recorre las etapas del camino de individuación delineado por Maureen Murdock en su libro Ser mujer, un viaje heroico*.

*Fuente: Murdock Maureen, Ser Mujer: un viaje heroico, Gaia Ediciones, Madrid, 1997, p. 18.

Fecha de comienzo: Sábado 28 de Marzo
Duración: 8 encuentros de 3hs. cada uno
Día y horario: Cada quince días los sábado de 10:30 a 13:30
Zona: Botánico - Palermo (si te interesa abrir un grupo en otra zona contáctate con nosotras)
Arancel: $120 por mes

Para inscripción previa y más información escribir o llamar a:
Teléfonos (011) 15 53 34 89 24 - Josefina(011) 15 65 80 13 74 – Mariavi

Convocar la magia, no es más que un cambio de conciencia.

¡Las esperamos!

María Josefina Cavalli & María Victoria Hormaechea


Imagen #1: sección del mural Who hold the Mirror? Breast Cancer, Women's Lives and the Environment by Miranda Bergman.

enero 20, 2009

Reflexiones sobre la crueldad, la culpa, el placer y otras delicias del PERDÓN


¿Quién puede trazar la línea que divide ese momento en el cual decidimos que nuestro placer es más importante que el dolor que podemos infligir a otros?


¿Cuándo es que la decisión que hace prevalecer nuestro supuesto bienestar frente al del otro, hace deslizar sin darnos cuenta el poder de lastimar? ¿Sería demasiado desacertado titular a estos pequeños actos como crueldad inconsciente? ¿Podemos aseverar que inevitablemente siempre cierto tipo de placer está en el escenario?

De más está decir, que somos expertos en disfrazar y esconder cualquier reflexión que ilumine cual reflector en un escenario, alguna de estas preguntas. Todos conocemos el después veré como lo arreglo, el tiempo dirá, quizás no se entere, quizás si pido perdón (por que todos hacemos lo mejor que podemos, ¿no?), quizás logre la absolución y me ahorre el paso siguiente de sentirme culpable. Eso sí, siempre tenemos la opción de fingir que no importa, o si los dioses nos acompañan puede pasar que el placer sea tan grande que rápidamente ocupe el escenario.

Sin embargo, si somos de los que la mala suerte acompaña, ¡atención, hay que tener cuidado! puede pasar que registre que una vez que crucé la línea, no hay vuelta atrás y ya no alcance con mirar hacia otro lado. Suerte aparte, ¿alguien se animaría a decir que jamás se subirán a escena la culpa, la duda o el remordimiento?

Si creemos que como seres vinculares la mayoría de nosotros le hacemos de destino a nuestros compañeros de ruta, también podríamos aseverar que el hecho de que nuestro actos generen dolor a otros forma parte de la descripción de nuestro rol como humanos. Es casi inevitable que en nuestro andar, hagamos cosas que a otros no les gusten. Por ende, no debemos sentirnos culpables si algunos de nuestros actos, ya que la mayoría son “casi” sin darnos cuenta, repercutan negativamente en nuestro entorno.

Definitivamente esta forma de ver el mundo nos gusta mucho cuando somos nosotros los que estamos eligiendo nuestro bienestar sobre el de los otros, ya que algo se tranquiliza al creer que no somos responsables de su dolor. Por otro lado, en este espacio el perdón pasaría a ser una especie en vías de extinción. Nuestro partenaire no tendría nada que perdonarnos, ya que simplemente somos un aprendizaje en su camino y hasta quizás si estamos frente a alguien muy evolucionado y tenemos suerte tampoco tendríamos que pedir perdón, ya que el/ella nos agradecería por permitirle crecer en su vida.

¿Pero que pasa cuando somos los destinatarios de alguna acción que rasga, quiebra o rompe literalmente nuestro corazón? ¿Podemos seguir aseverando, que el otro es simplemente un aprendizaje o un maestro en nuestra senda y no el/la real responsable de la situación? Algo me dice que acá todas nuestras teorías se empiezan a desdibujar y otras bifurcaciones se abren, que incluyen la venganza, el resentimiento, la represalia y con viento a favor y luego de un tiempo, el Perdón. Claramente el perdón, esa palabra que sólo algunos mortales tienen la suerte de poder aplicar, es LA palabra a utilizar y ejecutar sobre aquellos que por alguna razón pudieron o les dejamos que nos lastimaran.

Sin embargo, algo no termina de oler del todo bien, ¿realmente cuando perdonamos somos tan magnánimos y hemos dejado la cuenta retroactiva en cero? Yo olfateo omnipotencia solapada, escucho una voz que nos dice “hasta que no lo/la perdones, seguro que algún tipo de dolor le estás infringiendo”, y algo dentro nuestro se calma. Y acá la pregunta clave inevitable…¿quién tiene amarrado a quién al no ejecutar la sentencia del perdón? Todavía un poquito, todavía un pedacito, todavía no, no estoy listo, no puedo, no quiero, quiero que le duela como me dolió a mi, aunque nunca lo sepa, al menos esto déjenme tenerlo, este sabor a que algo controlo, a que si no suelto, una parte aun es mía y yo decido como y cuando.

Y así seguimos entrelazados, aunque nadie se entere, adentro nuestro algo sigue como entonces, la única diferencia es que ahora el/la que tiene el poder ¡soy yo! El control imaginario de esa pequeña gran crueldad nos genera placer.

Bienvenidos entonces al título de este relato. Saluden al placer que junto con la crueldad y la culpa viene de visita. Eso sí, esta vez vinieron con todos los parientes “debería” que no tienen prisa en irse una vez que se instalaron. Lo interesante de estas visitas es que pasean indistintamente por las dos veredas supuestamente enfrentadas y estamos donde comenzamos, pero mucho más enredados, confundidos y muchas veces más lastimados. Mientras tanto el perdón se quedó sentado solo en la esquina, esperando que lo llamen. No le llegó la invitación aun, pero no pierde la esperanza de que pronto así sea.

Pronto, si seguimos indagando, si seguimos insistiendo..., el perdón sabe que es muy probable que nos abramos al misterio profundo que conlleva la comprensión de su verdadero significado. Ese perdón que no tiene que ir en busca de otros, que no busca culpables, ni razones para engolosinarse en su poder. Si no el Perdón que simplemente tiene que atravesar la vereda, pasar la puerta principal y entrar en cada cuarto, cada rincón, cada escondite, de nuestro propio corazón.

enero 13, 2009

Como aman nuestras manos - por Sergio Sinay

"El Amor es la memoria que la Unidad
tiene de sí misma en la diversidad"

Esta frase de Norberto Levy citada en la nota de Sergio Sinay para la Nación me emocionó profundamente por su simpleza y contundencia. Con toda la carga y las connotaciones que le damos al amor, y sobre todo la complejidad que nos presenta en nuestro día a día, este recordatorio me llevó a reflexionar sobre la potencia de lo pequeño y de lo simple.

Observar nuestras manos, sentir profundamente que lo diferente está ahi para ser amado, que la única forma que la Unidad o Totalidad tiene para manifestarse y reconocerse es a través de las diferencias, y que sólo la comprensión real de formar parte de este entramado (por suerte cada vez menos invisible), es una de las pocas cosas que nos trae la sensación de completitud y amor que tanto anhelamos. Y sin embargo, en lo cotidiano lo hacemos tanto mas complejo y quizás con la excusa de protegernos, de culpar lo difícil que son los vínculos (como si fueran algo externo a nosotros), hacen que la comodidad vincular pase a ser la moneda corriente a través de la cual seguimos solos pero conectados, seguimos seguros pero sin Encuentro profundo.

Tal vez el primer paso sea aceptar las "diversidades" de nuestro personajes internos, tomando conciencia de la Unidad que conforman, y permitirnos Amar"los" mas allá de sus diferencias.

Ojalá que el artículo los conmueva o los invite a la reflexión.


Diálogos del alma - "Cómo aman nuestras manos"
Por Sergio Sinay
Domingo 11 de enero de 2009 Publicado en La Nación

Quiero pedirle una opinión sobre lo que está sucediendo con respecto a la comodidad y el confort, trasladados a las relaciones amorosas. Tengo 30 años, soy soltera, y muchas veces me dicen que no tengo novio porque "pretendo demasiado". Me pregunto: ¿la búsqueda del confort hoy ha eliminado el afán de esforzarse por seducir al otro? Conmovida por la película Wall-E (en el futuro toda la gente vive sentada en un sillón; las máquinas lo hacen todo por uno), percibo que los hombres de hoy no quieren "complicaciones": "Nos vemos si tenemos tiempo", "Si me queda de paso, te visito", "Si se da, salimos", "Te llamo si puedo", etcétera. El afán de querer las cosas fáciles y rápido está matando el encanto de la seducción verdadera, de "trabajar" un poquito para sorprender, con una pequeña fantasía, al otro.
Natalia Betiana Manfredi

Una de las más bellas definiciones del amor que he leído es de Norberto Levy (médico psicoterapeuta, sensible humanista) en Aprendices del amor, uno de sus reveladores libros sobre las emociones. Levy propone una minimalista y sorprendente aproximación a la comprensión del amor. "Tal vez podamos comenzar observando simplemente nuestras manos, dice. Cómo se relacionan entre sí mientras realizan las tareas del día: ponerse la ropa, abrochar un botón, preparar un café. Todas las tareas. Observarlas con detenimiento y mirar la relación. Allí hay ayuda recíproca, ajustes continuos, acoplamientos precisos, sentido de equipo... Esa es la cooperación del amor." Para aprender eso que hacen con naturalidad, nuestras manos han pasado por un proceso de aprendizaje, por la experiencia, por el ensayo y el error, han evolucionado hasta alcanzar la motricidad fina que les permite tal armonía. Y así como nuestras manos construyen su relación de amor, lo hacemos nosotros cuando la totalidad de nuestro ser se relaciona con otro ser.

¿Pretende demasiado nuestra amiga Natalia en el plano de las relaciones amorosas? Así como a los seres humanos se nos ha dado la maravillosa bendición del amor, también se nos ha dado (como en todos los aspectos de nuestra vida) otro privilegio: la responsabilidad de actuar a la altura del amor. Esto es, quizá, lo que nuestra lectora llama "trabajar" para seducir al otro, para tender un puente hacia él, un puente que pueda ser transitado desde ambas orillas. Una mínima pretensión, en realidad.

Vivimos en una época atravesada por numerosas confusiones. Entre tantas otras cosas, confundimos conexión con comunicación, valor con precio, necesidad con deseo, servicio con prestación, felicidad con placer, poder con impunidad y, muchas veces, capricho con derecho. Algo común a estas y a otras confusiones, o acaso el origen de las mismas, es el olvido del otro, del prójimo, la creencia de que éste sólo interesa si me sirve y que cuando no me sirve es descartable o es un obstáculo a excluir. El confort, la comodidad, la ilusión de que no hay que hacer nada por nada, de que todo nos será dado a imagen y semejanza de nuestro deseo; la falta de coraje para vivir, para arriesgar en pos de un propósito trascendente; el acorazarse para eliminar la posibilidad de la frustración, del dolor; la desidia para poner energía y colaboración en la construcción de un vínculo, termina por dejarnos "seguros", sí, pero solos, con el espejismo de relaciones fantasmales. Si nada haremos por nuestra vida, por acercarnos al otro, nada nos pasará, nada recibiremos, aunque el confort nos adormezca en un sueño narcótico.

"El amor se manifiesta básicamente como respeto, solidaridad y cuidado", dice Norberto Levy. "La experiencia del amor es la que surge del reconocerse como dos partes distintas de una misma unidad mayor." Ese reconocimiento requiere lo que Víktor Frankl llamaba voluntad de sentido. Un movimiento en pos de la trascendencia, de hacer de nuestra vida una huella significativa en la eternidad, algo más que un cómodo y confortable respirar, comer, dormir, reproducirnos y morir. Algo más que un cómodo vegetar. En el confort egoísta, en la cobardía de la comodidad que evita al otro, el amor muere nonato. "El Amor es la memoria que la Unidad tiene de sí misma en la diversidad", afirma Levy con hermosas palabras. Y no hay diversidad si no nos acercamos al otro.

www.sergiosinay.com