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abril 29, 2009

Visita de J. Shinoda Bolen

Workshop: "Grial, Diosas, Círculos y lo Sagrado Femenino"
9 de Mayo


En este taller, Jean Shinoda Bolen nos llevará a un reino legendario, mítico y espiritual, a lo sagrado femenino.El grial y las diosas son arquetipos, símbolos con profundidad que tienen un significado para todos nosotros. Alejados de sus fuentes de significación, sin una conexión al principio femenino, el mundo interior de los hombres y las mujeres se transforma en una tierra árida. El herido rey pescador y la tierra árida son símbolos de una realidad patriarcal exterior y una metáfora interna acerca de la depresión. Jean nos contará estas historias, participará en una meditación, y compartirá la experiencia repartida en pequeños círculos.Este taller nos dará la oportunidad de contactarnos con fuentes internas de sabiduría y acción compasiva y alentar la creación de círculos con un centro sagrado que puede nutrir y respaldar el concepto de quienes somos y para que estamos aquí – como seres espirituales que transitan un camino humano.


Lugar: Hotel Hilton Buenos Aires
Horario: 9 a 17:15hs.

Inscripción: $300


Organiza: Fundación Arte Vivo, Editorial Continente, Editorial Kairós (Barcelona)
www.artevivo.org.ar
Comité Organizador: Teresa Costantini,Olga Weyne, Mariavi Hormaechea, Andrea Hirsch, Gustavo Kogan, Edgardo Avila, Marité Costantini, Milagros Correa Avila y Graciela Antognazza
Otras actividades de Jean en Buenos Aires
7 de Mayo: Conferencia en la Sala Jorge Luis Borges en La Feria del Libro 20:00hs.
8 de Mayo: Dialogará sobre sus libros en la Librería Yenny-El Ateneo en el Grand Splendid (Av. Santa Fé 1860), 19:00hs.

Para más información ir a http://shinodaargentina.blogspot.com

abril 17, 2009

Cuánto somos capaces de sentir y vibrar?

Artículo escrito por Eugenio Carutti - "El Patrón de Occidente", 2 Marzo 2009

Si observamos la evolución humana podemos distinguir en ella la presencia de un patrón que se repite hasta nuestros días. Todas las sociedades se edificaron mediante la apropiación de los cuerpos y las conciencias de sus miembros. De una manera u otra las mujeres fueron destinadas a la procreación y los varones a la guerra.  Cada cultura desarrolló creencias diferentes, pero todas ellas fueron inculcadas de manera igualmente férrea en sus hijos. A través de los milenios el cuerpo humano ha pertenecido siempre a lo colectivo. Y el precio pagado por aquellos que se atrevieron a percibir el mundo de un modo diferente al de su sociedad fue muy alto. Esto llegó a su máximo en las grandes civilizaciones. Sus proezas tecnológicas absorbieron la energía de millones de humanos. Admiramos las pirámides de Egipto, la Gran Muralla china, el Taj Mahal pero olvidamos como fueron construidas. 

No queremos recordar que la esclavitud ha sido algo normal para nosotros hasta hace muy poco tiempo. Poseer absolutamente a otros por el supuesto bien de la sociedad nos ha parecido algo muy legítimo. ¿Existe algún sentido en esta gigantesca y milenaria apropiación social de la energía? Quizás esta fue la única manera de domesticar los impulsos más brutales de nuestra especie. 

A través del control social, las creencias religiosas y los ideales morales nuestra energía psíquica ascendió progresivamente hacia la cabeza. El control social de la vitalidad permitió el desarrollo de nuestra poderosa mente, idealista y racional. Este es el logro del patrón ascendente de la energía. Religiones e Imperios, descubrimientos y guerras, sacerdotes, políticos, científicos o intelectuales, todos ellos  han contribuido por igual a este proceso. Nuestro mundo de templos, rascacielos y misiles es el reflejo de este poderosísimo impulso ascendente en el que la mente sueña con escapar del cuerpo. 

Hace muy poco tiempo que una parte de la humanidad -a través de la psicología  moderna- ha empezado a comprender que la idealización y el control no resuelven realmente nuestros problemas. Que los pulsos reprimidos afloran súbitamente y hacen estallar las más bellas construcciones de nuestra mente. Pareciera que aún no nos hemos percatado que los horrores del nazismo ocurrieron en la cuna de los más grandes filósofos y teólogos, de los más sublimes músicos y científicos de occidente.

Los humanos somos parte de los bellísimos seres de la tierra, junto a los cristales de cuarzo y las mariposas, los árboles, las ballenas o los jaguares.  Todas formas diferentes del mismo y hermoso planeta azul que gira junto a los otros en el océano de las estrellas. Este tiempo que vivimos contiene la oportunidad de que madure en nosotros una conciencia planetaria; que los humanos nos sintamos realmente terrestres. La transición será seguramente larga y quizás dolorosa porque las barreras que hemos construido para aislarnos los unos de los de los otros deben caer y aún estamos demasiado identificados con ellas. Con ellas también el patrón ascendente llega a un punto de crisis. 

Es imposible que nos sintamos seres planetarios si los cuerpos siguen contraídos,  llenos de miedo,  resistiendo el pulso de la vida,  sometidos al control de nuestras construcciones mentales separativas.

El tiempo que vivimos trae un gigantesco aumento en la circulación de la energía en todos los campos y esto se manifiesta también en nuestros cuerpos.  Simultáneamente, abre la posibilidad de que el control social sobre los individuos disminuya de una manera jamás vista en la historia. Todos podemos observar las grandes transformaciones en relación a la sexualidad. De que manera la  mujer, al desatarse de sus ataduras ancestrales, se ha convertido  en un poderosísimo factor de cambio en  todas las sociedades.  Vivimos una incesante búsqueda de nuevas formas vinculares que alteran los modelos básicos de organización social que nos fueron útiles durante milenios.  Estas búsquedas son y serán desordenadas al principio. Miles de años de control de la vitalidad y apropiación social de los cuerpos generan inevitablemente su opuesto de trasgresión y simple anhelo de descarga. 

Los arquetipos trascendentes y luminosos parecen dejar paso a otros oscuros y puramente materiales. Pero en esta oscilación muchos podemos descubrir una nueva y auténtica vitalidad. Nos vamos dando cuenta que el corazón no puede abrirse en cuerpos rígidos y fríos, llenos de miedo, anestesiados por milenios de control que solo nos permiten sentir a través de estímulos mentales. La Tierra necesita seres humanos con una sensibilidad real y concreta -que no provenga del idealismo- para complementar el inevitable desarrollo de la mente científica. Por eso debemos comprender que el pensamiento y todas sus construcciones son una actividad del cuerpo; que su calidad depende de como respiramos, de la forma en que nos alimentamos,  de cuanto seamos capaces de sentir y vibrar

febrero 05, 2009

Mujeres que corren con los Tiempos III


El desafío de llevar Alma a la Materia

Las invitamos a participar de un tercer círculo de mujeres. Este espacio tiene la intención de convocar la magia de la sanación del camino de individuación de la mujer amazónica, hacia la transformación del vínculo masculino-femenino. Recorreremos el viaje de la heroína intentando unir mente, cuerpo y espíritu a través de combinar la reflexión, con movimientos corporales ancestrales de la danza afro, visualizaciones guiadas y rituales.

Sabemos que la complejidad de ser mujeres que estamos inmersas en el mundo laboral, donde el tiempo nos arrincona, las exigencias se incrementan, los roles de nuestra vida se multiplican y los logros no siempre son acompañados por la plenitud anhelada, nos puede llevar a la pérdida del instinto vital de la mujer salvaje. Algunas de nosotras podemos sentir que nos falta pasión, que estamos demasiado agotadas, tironeadas desde demasiados lugares, que nuestra creatividad disminuye, que nuestros vínculos o nuestra salud se resienten, o que simplemente algo dentro nuestro no encuentra la plenitud que los logros en el mundo del afuera ameritarían.

Nos proponemos generar un espacio para aquietarnos e intentar escuchar que es lo que nuestra alma está realmente pidiendo y crear conciencia de la importancia de integrar el femenino-masculino a nivel individual y plural. Creemos que la mujer tiene la responsabilidad de convocar el poder del fuego femenino plural para elevarlo al plano espiritual, convirtiéndose así en sabiduría, comprensión, plenitud y conexión con lo Sagrado. Este femenino estará en contacto con la intuición, lo cícliclo, la fuerza del deseo y el amor incondicional, sólo así podrá volcar su alma en la vida cotidiana, en sus vínculos y en la materia.

Nuestro trabajo está basado en la integración de:
· Las bases conceptuales del camino de individuación de la mujer
· El arquetipo de la amazona o Palas Atenea y su contra cara la Medusa
· La astrología como lenguaje sagrado
· El libro de Clarissa Pinkola Estés “Mujeres que corren con los lobos”
· La sabiduría ancestral de los dioses africanos a través de la danza
· Y especialmente en el trabajo vivencial de Liderazgo Femenino Plural realizado estos últimos nueve años en la Red LunaVenus.

Creemos profundamente, gracias a nuestra experiencia personal y grupal, que compartir un círculo de mujeres (que por suerte cada vez hay más), no sólo remite a una sanación de nuestra alma individual, si no que también generamos un cambio profundo en nuestros vínculos. Sentimos que esto es un primer paso para realizar nuestro pequeño-gran aporte para sanar nuestro planeta tierra.

El temario de los encuentros recorre las etapas del camino de individuación delineado por Maureen Murdock en su libro Ser mujer, un viaje heroico*.

*Fuente: Murdock Maureen, Ser Mujer: un viaje heroico, Gaia Ediciones, Madrid, 1997, p. 18.

Fecha de comienzo: Sábado 28 de Marzo
Duración: 8 encuentros de 3hs. cada uno
Día y horario: Cada quince días los sábado de 10:30 a 13:30
Zona: Botánico - Palermo (si te interesa abrir un grupo en otra zona contáctate con nosotras)
Arancel: $120 por mes

Para inscripción previa y más información escribir o llamar a:
Teléfonos (011) 15 53 34 89 24 - Josefina(011) 15 65 80 13 74 – Mariavi

Convocar la magia, no es más que un cambio de conciencia.

¡Las esperamos!

María Josefina Cavalli & María Victoria Hormaechea


Imagen #1: sección del mural Who hold the Mirror? Breast Cancer, Women's Lives and the Environment by Miranda Bergman.

enero 20, 2009

Reflexiones sobre la crueldad, la culpa, el placer y otras delicias del PERDÓN


¿Quién puede trazar la línea que divide ese momento en el cual decidimos que nuestro placer es más importante que el dolor que podemos infligir a otros?


¿Cuándo es que la decisión que hace prevalecer nuestro supuesto bienestar frente al del otro, hace deslizar sin darnos cuenta el poder de lastimar? ¿Sería demasiado desacertado titular a estos pequeños actos como crueldad inconsciente? ¿Podemos aseverar que inevitablemente siempre cierto tipo de placer está en el escenario?

De más está decir, que somos expertos en disfrazar y esconder cualquier reflexión que ilumine cual reflector en un escenario, alguna de estas preguntas. Todos conocemos el después veré como lo arreglo, el tiempo dirá, quizás no se entere, quizás si pido perdón (por que todos hacemos lo mejor que podemos, ¿no?), quizás logre la absolución y me ahorre el paso siguiente de sentirme culpable. Eso sí, siempre tenemos la opción de fingir que no importa, o si los dioses nos acompañan puede pasar que el placer sea tan grande que rápidamente ocupe el escenario.

Sin embargo, si somos de los que la mala suerte acompaña, ¡atención, hay que tener cuidado! puede pasar que registre que una vez que crucé la línea, no hay vuelta atrás y ya no alcance con mirar hacia otro lado. Suerte aparte, ¿alguien se animaría a decir que jamás se subirán a escena la culpa, la duda o el remordimiento?

Si creemos que como seres vinculares la mayoría de nosotros le hacemos de destino a nuestros compañeros de ruta, también podríamos aseverar que el hecho de que nuestro actos generen dolor a otros forma parte de la descripción de nuestro rol como humanos. Es casi inevitable que en nuestro andar, hagamos cosas que a otros no les gusten. Por ende, no debemos sentirnos culpables si algunos de nuestros actos, ya que la mayoría son “casi” sin darnos cuenta, repercutan negativamente en nuestro entorno.

Definitivamente esta forma de ver el mundo nos gusta mucho cuando somos nosotros los que estamos eligiendo nuestro bienestar sobre el de los otros, ya que algo se tranquiliza al creer que no somos responsables de su dolor. Por otro lado, en este espacio el perdón pasaría a ser una especie en vías de extinción. Nuestro partenaire no tendría nada que perdonarnos, ya que simplemente somos un aprendizaje en su camino y hasta quizás si estamos frente a alguien muy evolucionado y tenemos suerte tampoco tendríamos que pedir perdón, ya que el/ella nos agradecería por permitirle crecer en su vida.

¿Pero que pasa cuando somos los destinatarios de alguna acción que rasga, quiebra o rompe literalmente nuestro corazón? ¿Podemos seguir aseverando, que el otro es simplemente un aprendizaje o un maestro en nuestra senda y no el/la real responsable de la situación? Algo me dice que acá todas nuestras teorías se empiezan a desdibujar y otras bifurcaciones se abren, que incluyen la venganza, el resentimiento, la represalia y con viento a favor y luego de un tiempo, el Perdón. Claramente el perdón, esa palabra que sólo algunos mortales tienen la suerte de poder aplicar, es LA palabra a utilizar y ejecutar sobre aquellos que por alguna razón pudieron o les dejamos que nos lastimaran.

Sin embargo, algo no termina de oler del todo bien, ¿realmente cuando perdonamos somos tan magnánimos y hemos dejado la cuenta retroactiva en cero? Yo olfateo omnipotencia solapada, escucho una voz que nos dice “hasta que no lo/la perdones, seguro que algún tipo de dolor le estás infringiendo”, y algo dentro nuestro se calma. Y acá la pregunta clave inevitable…¿quién tiene amarrado a quién al no ejecutar la sentencia del perdón? Todavía un poquito, todavía un pedacito, todavía no, no estoy listo, no puedo, no quiero, quiero que le duela como me dolió a mi, aunque nunca lo sepa, al menos esto déjenme tenerlo, este sabor a que algo controlo, a que si no suelto, una parte aun es mía y yo decido como y cuando.

Y así seguimos entrelazados, aunque nadie se entere, adentro nuestro algo sigue como entonces, la única diferencia es que ahora el/la que tiene el poder ¡soy yo! El control imaginario de esa pequeña gran crueldad nos genera placer.

Bienvenidos entonces al título de este relato. Saluden al placer que junto con la crueldad y la culpa viene de visita. Eso sí, esta vez vinieron con todos los parientes “debería” que no tienen prisa en irse una vez que se instalaron. Lo interesante de estas visitas es que pasean indistintamente por las dos veredas supuestamente enfrentadas y estamos donde comenzamos, pero mucho más enredados, confundidos y muchas veces más lastimados. Mientras tanto el perdón se quedó sentado solo en la esquina, esperando que lo llamen. No le llegó la invitación aun, pero no pierde la esperanza de que pronto así sea.

Pronto, si seguimos indagando, si seguimos insistiendo..., el perdón sabe que es muy probable que nos abramos al misterio profundo que conlleva la comprensión de su verdadero significado. Ese perdón que no tiene que ir en busca de otros, que no busca culpables, ni razones para engolosinarse en su poder. Si no el Perdón que simplemente tiene que atravesar la vereda, pasar la puerta principal y entrar en cada cuarto, cada rincón, cada escondite, de nuestro propio corazón.

enero 13, 2009

Como aman nuestras manos - por Sergio Sinay

"El Amor es la memoria que la Unidad
tiene de sí misma en la diversidad"

Esta frase de Norberto Levy citada en la nota de Sergio Sinay para la Nación me emocionó profundamente por su simpleza y contundencia. Con toda la carga y las connotaciones que le damos al amor, y sobre todo la complejidad que nos presenta en nuestro día a día, este recordatorio me llevó a reflexionar sobre la potencia de lo pequeño y de lo simple.

Observar nuestras manos, sentir profundamente que lo diferente está ahi para ser amado, que la única forma que la Unidad o Totalidad tiene para manifestarse y reconocerse es a través de las diferencias, y que sólo la comprensión real de formar parte de este entramado (por suerte cada vez menos invisible), es una de las pocas cosas que nos trae la sensación de completitud y amor que tanto anhelamos. Y sin embargo, en lo cotidiano lo hacemos tanto mas complejo y quizás con la excusa de protegernos, de culpar lo difícil que son los vínculos (como si fueran algo externo a nosotros), hacen que la comodidad vincular pase a ser la moneda corriente a través de la cual seguimos solos pero conectados, seguimos seguros pero sin Encuentro profundo.

Tal vez el primer paso sea aceptar las "diversidades" de nuestro personajes internos, tomando conciencia de la Unidad que conforman, y permitirnos Amar"los" mas allá de sus diferencias.

Ojalá que el artículo los conmueva o los invite a la reflexión.


Diálogos del alma - "Cómo aman nuestras manos"
Por Sergio Sinay
Domingo 11 de enero de 2009 Publicado en La Nación

Quiero pedirle una opinión sobre lo que está sucediendo con respecto a la comodidad y el confort, trasladados a las relaciones amorosas. Tengo 30 años, soy soltera, y muchas veces me dicen que no tengo novio porque "pretendo demasiado". Me pregunto: ¿la búsqueda del confort hoy ha eliminado el afán de esforzarse por seducir al otro? Conmovida por la película Wall-E (en el futuro toda la gente vive sentada en un sillón; las máquinas lo hacen todo por uno), percibo que los hombres de hoy no quieren "complicaciones": "Nos vemos si tenemos tiempo", "Si me queda de paso, te visito", "Si se da, salimos", "Te llamo si puedo", etcétera. El afán de querer las cosas fáciles y rápido está matando el encanto de la seducción verdadera, de "trabajar" un poquito para sorprender, con una pequeña fantasía, al otro.
Natalia Betiana Manfredi

Una de las más bellas definiciones del amor que he leído es de Norberto Levy (médico psicoterapeuta, sensible humanista) en Aprendices del amor, uno de sus reveladores libros sobre las emociones. Levy propone una minimalista y sorprendente aproximación a la comprensión del amor. "Tal vez podamos comenzar observando simplemente nuestras manos, dice. Cómo se relacionan entre sí mientras realizan las tareas del día: ponerse la ropa, abrochar un botón, preparar un café. Todas las tareas. Observarlas con detenimiento y mirar la relación. Allí hay ayuda recíproca, ajustes continuos, acoplamientos precisos, sentido de equipo... Esa es la cooperación del amor." Para aprender eso que hacen con naturalidad, nuestras manos han pasado por un proceso de aprendizaje, por la experiencia, por el ensayo y el error, han evolucionado hasta alcanzar la motricidad fina que les permite tal armonía. Y así como nuestras manos construyen su relación de amor, lo hacemos nosotros cuando la totalidad de nuestro ser se relaciona con otro ser.

¿Pretende demasiado nuestra amiga Natalia en el plano de las relaciones amorosas? Así como a los seres humanos se nos ha dado la maravillosa bendición del amor, también se nos ha dado (como en todos los aspectos de nuestra vida) otro privilegio: la responsabilidad de actuar a la altura del amor. Esto es, quizá, lo que nuestra lectora llama "trabajar" para seducir al otro, para tender un puente hacia él, un puente que pueda ser transitado desde ambas orillas. Una mínima pretensión, en realidad.

Vivimos en una época atravesada por numerosas confusiones. Entre tantas otras cosas, confundimos conexión con comunicación, valor con precio, necesidad con deseo, servicio con prestación, felicidad con placer, poder con impunidad y, muchas veces, capricho con derecho. Algo común a estas y a otras confusiones, o acaso el origen de las mismas, es el olvido del otro, del prójimo, la creencia de que éste sólo interesa si me sirve y que cuando no me sirve es descartable o es un obstáculo a excluir. El confort, la comodidad, la ilusión de que no hay que hacer nada por nada, de que todo nos será dado a imagen y semejanza de nuestro deseo; la falta de coraje para vivir, para arriesgar en pos de un propósito trascendente; el acorazarse para eliminar la posibilidad de la frustración, del dolor; la desidia para poner energía y colaboración en la construcción de un vínculo, termina por dejarnos "seguros", sí, pero solos, con el espejismo de relaciones fantasmales. Si nada haremos por nuestra vida, por acercarnos al otro, nada nos pasará, nada recibiremos, aunque el confort nos adormezca en un sueño narcótico.

"El amor se manifiesta básicamente como respeto, solidaridad y cuidado", dice Norberto Levy. "La experiencia del amor es la que surge del reconocerse como dos partes distintas de una misma unidad mayor." Ese reconocimiento requiere lo que Víktor Frankl llamaba voluntad de sentido. Un movimiento en pos de la trascendencia, de hacer de nuestra vida una huella significativa en la eternidad, algo más que un cómodo y confortable respirar, comer, dormir, reproducirnos y morir. Algo más que un cómodo vegetar. En el confort egoísta, en la cobardía de la comodidad que evita al otro, el amor muere nonato. "El Amor es la memoria que la Unidad tiene de sí misma en la diversidad", afirma Levy con hermosas palabras. Y no hay diversidad si no nos acercamos al otro.

www.sergiosinay.com

diciembre 19, 2008

La tranformación de la Tierra - por E. Carutti

Este es un extracto de un artículo IMPERDIBLE publicado por Eugenio Carutti durante el mes de diciembre. El mismo sólo tiene como fin que se "tienten" a leerlo completo en la página de Casa XI. Si los tenté... (insisto vale la pena!) hagan click aquí. Si quieren algo para leer sobre la misma temática, no tan largo pero igual de interesante, pueden leer este otro artículo.


La mayoría de nosotros percibimos que una gigantesca transformación se está produciendo en la vida de la Tierra; nos damos cuenta que está ocurriendo un cambio muy acelerado y que las categorías habituales que utilizamos para comprender la realidad no nos dan el resultado que esperamos; todo esto genera enormes expectativas y una gran incertidumbre se agita en todo nosotros. Vivimos tiempos de enorme turbulencia en los que la cantidad de estímulos que debemos aprender a procesar en simultáneo nos parece casi insoportable. (...)

La vida de la Tierra, la vida de Gea nuestro planeta es nuestra vida; la Tierra es una gigantesco océano de existencias; un inmenso oleaje viviente, del cual cada uno de nosotros expresa solo un instante, una chispa transitoria; esa inmensa vida se transforma a sí misma y evoluciona como una parte de la galaxia que nos contiene. Nosotros los humanos no somos las criaturas autónomas y separadas del resto del universo que creemos ser; somos criaturas de la tierra y la tierra es un ser de la galaxia. (...)

La vida de Gea y de todas sus criaturas se desarrolla en base a tres grandes pulsos interconectados: estos son, la evolución, los grandes ciclos planetarios y cósmicos que nos envuelven y el proceso de iniciación. (...)

Nosotros somos el producto de una larguísima evolución. Gracias a que la Tierra se cubre de vegetales, surge el reino animal. Este nuevo conjunto de formas vivientes ensaya durante millones de años infinitas formas y a través de innumerables ensayos va surgiendo el sistema nervioso de creciente complejidad; surgen células de una sensibilidad exquisita, con una capacidad de sintonía e interacción que aún no podemos comprender; y los organismos animados por esas células prodigiosas terminan cubriendo la Tierra. Los animales cubren el planeta y, en el momento que lo hacen, surge una nueva especie, de una complejidad tal que constituye un nuevo reino dentro del anterior. Algunos animales se convierten en animales mentales; aparece en la Tierra el animal mental. Eso somos nosotros. En el momento en que la evolución recubre la Tierra con el reino animal, por dentro de sus pliegues gracias a un increíble pulso creativo surge un nuevo reino; aparecemos nosotros en la Tierra. (...)

La larga historia humana que conocemos es sobre todo la historia de una exquisita y compleja sensibilidad que va aprendiendo progresivamente a calmar el intensísimo pulso animal sobre el cual está instalada. Esta enorme sensibilidad, a través de innumerables luchas y cruentas guerras, maravillosas obras y episodios de extrema crueldad desconocidos en los otros animales, ha aprendido y está aprendiendo a calmar sus pulsos corporales: a calmar los terrores, los impulsos terriblemente agresivos que hemos heredado evolutivamente, el ansía de dominio, etc... Nos vamos calmando y nos vamos asustando unos a otros, a través de esta primera fase de nuestra historia. Y en ese calmarse y asustarse se desarrolla una sensibilidad y una inteligencia que, poco a poco, va dando forma a la Tierra y, que poco a poco, va domesticando a ese predador que somos. (...)

¿Qué está sucediendo en este momento? Podemos ver que la extensión misma del animal mental por toda la Tierra está provocando la destrucción de los nidos en los cuales se formó. Todas las experiencias humanas aisladas que conocemos, están destinadas a chocar unas contra las otras: la Tierra es simplemente redonda y esto quiere decir que no podemos evitar el encuentro definitivo y la hibridación de todo aquello que nació y creció en el aislamiento. Cada tradición, cada cultura, cada civilización como expresión del aprendizaje unilateral del antiguo cerebro aislado, pretende ser única, especial y dominante. Pero los proyectos de este antiguo cerebro están destinados al fracaso. Todos los nidos y todas las tradiciones sin excepción están chocando entre sí y se ven obligadas a mezclarse y reconocerse igualmente humanas en el mismo nivel de las demás. Esto es muy perturbador, porque nuestra vieja inteligencia, toda nuestra organización emocional, nuestra sensibilidad, hasta nuestro cuerpo, están condicionados por el aislamiento y el miedo a lo diferente. (...)

La paradoja que estamos viviendo es que estamos dominados por una inteligencia muy antigua que creció en el aislamiento y que expresa una pobre o nula inteligencia vincular; no sabe cómo vincularse, se asusta y sólo sabe controlar y dominar o someterse; ese nivel de inteligencia nada sabe de vínculos reales y creativos. Y esta antigua conciencia, con sus creencias, sus modos de ser, con sus sensaciones y emociones ligadas a esta mente pequeña y aislada, hoy se encuentra atrapada en un conflicto que la supera, porque tiene que dar cuenta de una complejidad para la que no está preparada. (...)

Hasta muy poco tiempo que ha empezado a ceder dramáticamente la enorme presión que todo nido o tradición ejercía sobre la conciencia y la percepción de sus miembros; cada uno de nosotros tenía que pensar exactamente lo mismo que los compañeros de la tribu. Teníamos que querer lo mismo, pensar lo mismo, percibir lo mismo que el conjunto de humanos que nos rodeaban en una burbuja de percepciones homogéneas. Era imposible estar juntos con creencias muy diferentes, viendo la realidad de un modo completamente diferente. Las familias no toleraban esas diferencias internas que hoy nos parecen naturales pero que podemos ver que en la mayor parte del planeta aún son consideradas insoportables. Algo ha estallado. Una tremenda presión, un profundo control que se ejercía sobre nuestros cuerpos, emociones y mentes se ha soltado; han estallado millones de burbujas. Y ahora es posible sentarse juntos creyendo en cosas completamente distintas, viendo la realidad de una manera completamente distinta. Si eso estalló es porque estaba maduro para hacerlo. Esa malla, esa enorme tensión empequeñecedora de la sensibilidad humana, estalló. Pero es necesaria una readaptación nada fácil de realizar; por eso estamos en un estado de turbulencia tan grande, porque estamos aprendiendo a organizar ese estallido.


Ahora, observando todo esto, podemos decir que el animal mental ha triunfado. Se ha extendido por todo el planeta creando un asombroso mundo tecnológico que recubre la Tierra; la pregunta es: ¿alcanza con esto? Evidentemente no. Hace falta una sensibilidad diferente, una inteligencia vincular capaz de elaborar creativamente las diferencias particulares; la vieja mente controladora y manipuladora de formas no puede hacer eso porque es demasiado lenta y reactiva; solo una mente capaz de percibir espontáneamente relaciones y no identidades, de ver que somos intrínsecamente relación y que el aislamiento y la separación son ilusiones, puede afrontar la complejidad del presente. Es necesaria una inteligencia que nos permita ver espontáneamente, sin tener que pensarlo y discutirlo, que estamos profundamente ligados a los árboles, a los ríos, al océano y a los animales, que formamos parte del mismo tejido, de la misma inteligencia. Hace falta una inteligencia que permita sentir naturalmente, no a través de la idealización, la unidad de los seres humanos. Una cosa es tener el ideal de humanidad y otra muy distinta es sentir la humanidad. Una cosa es tener el ideal de una Tierra maravillosa, y otra es sentir realmente la vida de la Tierra.

El mismo proceso evolutivo, la lógica misma de la evolución nos obliga a reconocernos como miembros de la misma humanidad. Ignoramos por completo qué es una cultura verdaderamente humana. Hasta ahora sabemos qué es una cultura china, una cultura occidental, una hindú, una africana, pero todavía no sabemos que tipo de cultura generamos los humanos juntos; cuáles don las formas de vida, sensibilidades, símbolos y creencias que surgen de la totalidad de la humanidad. Eso todavía no ha sucedido. Evidentemente sucederá. ¿Con cuánto dolor, con cuánta destrucción y discordia previas?

Si lo observáramos solo desde el punto de vista de la evolución, estamos autorizados a creer que esto es imposible; que el salto que debemos dar no puede hacerse y que el Apocalipsis es inevitable; sabemos perfectamente que ésta sensación apocalíptica es muy fuerte en el inconsciente colectivo. Pero, si pensamos más complejamente e incluimos el patrón de iniciación en nuestra reflexión, tenemos que preguntarnos ¿podremos los humanos desarrollar una sensibilidad suficiente como para registrar espontáneamente nuestras relaciones intrínsecas y permitirnos experiencias plenamente humanas y no separativas? ¿podrá florecer en nosotros una sensibilidad suficiente como para sentirnos parte de la vida de la Tierra?

Quizás el humano no pueda hacerlo por sí mismo; pero esto es algo que está haciendo la Tierra a la cual pertenecemos. Esto que está sucediendo le está sucediendo en la Tierra, a Gea. Es Gea la que necesita desarrollar mayor sensibilidad, una nueva inteligencia. Y en este sentido, de acuerdo al proceso de iniciación, podemos estar seguros que la Tierra ya ha generado un tejido portador de una nueva sensibilidad, de una nueva inteligencia; y éste está listo para aparecer, o mejor dicho, ya está apareciendo, aunque no sea fácil distinguirlo para la mayoría. Porque era muy difícil darse cuenta durante el apogeo del reino animal, que un monito rodeado de fieras gigantescas fuera a hacer lo que hicimos nosotros; era prácticamente imposible verlo. Sin embargo, estaba ahí, el animal mental estaba en capullo y se manifestó. (...)

Puedo estar completamente equivocado, pero mi sensación es que el salto va a ser difícil. La transición no va a ser nada fácil; las generaciones de transición no serán nada sencillas. Pero, en lo profundo, el proceso ya está hecho, el salto evolutivo ya está dado; es sólo cuestión de que se despliegue enteramente. Y para que se manifieste es muy importante darse cuenta que tenemos que estar calmos, que el humano tiene que aprender a calmar sus excesos de excitación en un sentido muy profundo. De hecho, todas las tradiciones espirituales tuvieron como objetivo central calmar el sistema animal que nos constituye. Calmarnos para que puedan entrar en actividad partes del cerebro que son capaces de sintonizarse con algo que está mucho más allá de lo que nuestra mente dominante puede registrar, para vincularse con ello y hacerlo entrar en la Tierra para que esta pueda incluirlo en su evolución.

En todo este proceso es muy importante observar el miedo. La energía del miedo se reproduce a sí misma e impide que nos calmemos, genera una excitación continua que impide la serenidad que el cerebro necesita para evolucionar; el juego del miedo-deseo produce una cadena de acción y reacción que tarde o temprano desemboca en profundas crisis. Lo que se está destruyendo es un tipo de conciencia; pero no tiene por qué destruirse más que eso. Es un modo de conciencia, un modo de inteligencia, el que está alcanzando su techo y por eso tienen que derrumbarse creencias, ideas, sensaciones a las cuales estamos habituados, emociones a las que estamos muy apegados, formas y símbolos con los cuales estamos identificados. Pero es eso lo que se cae. No tiene por qué caerse nada más que eso. Pero si el miedo es excesivo, inevitablemente se va a caer mucho más que eso. Esta inteligencia, de la cual debemos saber desprendernos, ya hizo lo que tenía que hacer; desde las pequeñas tribus, a través de las distintas civilizaciones, nos trajo hasta aquí, hasta la primera humanidad, los primeros verdaderos humanos. Esa inteligencia es la que se está cayendo, la que está terminando, pero sólo eso. Si tenemos miedo, si estamos muy excitados, mientras se caen las creencias y mientras se caen las limitaciones de esta antigua mente, nos vamos a pelear entre nosotros destruyendo mucho más de lo necesario. (...)

Es el surgimiento de un nuevo reino. Esa es la verdadera dimensión y magnitud del cambio que vivimos. El surgimiento de una sensibilidad completamente diferente capaz de vincularse con aquello que nuestra mente no puede registrar.

diciembre 18, 2008

Belleza inadvertida o "arte sin marco"

*Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.

Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.
Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.

La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?

*Esto es un resumen de la nota "Pearls before Breakfast" de Gene Weingarten, que fue publicada en el Washington Post en Abril 7, 2008. Para ver la nota entera y ver los videos, podés hacer click aquí.


pd: Gracias Javier! :)

Video - Bálsamo para el Alma

Bastante conocido, pero cada vez que me lo envían logra generar en mi esa sensación de calidez en el alma, que a veces en el ajetreo del día a día...se me olvida. Más allá de los consejos prácticos...vale la pena "usar protector solar" :)

(Si está la música de fondo y querés escuchar el video, ir a la columna izquierda del blog y debajo de -archivos del blog- poner pausa, luego darle play al video).


diciembre 09, 2008

Reflexiones a orillas del Reconquista II - Trabajo en la Comunidad

Hace ya ocho meses que pisé junto con una compañera de la Red, por primera vez el asentamiento de San Blas en San Miguel, con la sóla intención de colaborar llevando algunas cosas para donar que habíamos juntado en la Red. Esas impresiones tan fuertes que quedaron grabadas en mi retina y en mi alma (hacer click aquí para leer más), hoy claramente veo que fueron el motor que encendió dentro mío la necesidad en plasmar en algo mas concreto y sostenible en lo que se refiere al trabajo en y para la comunidad.

Desde Junio que nos organizamos para ir cada quince días grupos de mujeres de la Red para entrar en contacto con las mujeres del lugar y ver como podíamos colaborar en el entorno y con la excusa del merendero que se estaba construyendo. Así fue que primero jugando con los chicos a los cuales los adolescentes de la zona le dan apoyo escolar (punto que merece una mención aparte), preparando la merienda, yendo a caminar por el barrio charlando con las mujeres, cebando mate y compartiendo meriendas, llevando tejidos, hilando ideas de a poco las mujeres comenzaron a confiar y sentir que quizás podíamos hacer algo juntas.

Lo bueno es que no importa la "forma" que ese hacer va tomando, lo que importa es que hoy estamos sosteniendo, aportando ideas, generando vínculos, ayudando a limpiar males entendidos entre las personas que se ocupan del merendero (entre nosotras también claro está), para generar mas capacidad y eficiencia pero sobre todo mas conexión profunda con lo que implica que un grupo de personas se junten a "hacer algo".
Para mí eso implica abrir el corazón, confrontar dualidades, mostrarnos torpes, miedosos, corajudos, valientes, con ganas, con broncas, ambiguos y que todo eso no implique querer abandonar, querer dejar el barco por que el otro no opina o no cree lo mismo que yo. Siempre y cuando compartamos el propósito profundo de querer ayudarnos, estar mejor, y dejar un grano de arena para que este lugar y tiempo en el que vivimos, no sea sólo un lugar donde quejarnos sobre las cosas díficiles que nos ocurren y de lo peor que está todo. Si no, un tiempo y lugar donde la compasión y el amor pueden hacer una diferencia.

A continuación encontrarán unas fotos y textos (que tomé prestados del blog de Olga Weyne) sobre la Feria que participamos con las mujeres del Barrio de San Blas en San Miguel, donde "practicamos" una idea de un emprendimiento de tejidos.

Acá estamos con algunas de ellas, en un stand de tejidos caseros que presentamos juntas en la Feria de Barrios del domingo 7 de diciembre.
Estela, Lorena, yo, Mirna y Olga


¡A pleno sol...! Esperando que arranque la feria.

Estos son los adolescentes que van todos los fines de semana a ofrecer apoyo escolar, a los niños del barrio San Blas. Entre otros, Juan Manuel, Celeste, Mariano, Paula, Bahía y Daiana...Nos inspiran y dan fuerzas para seguir. Pocas veces vimos tanta dulzura y lucidez juntas. Son nuestros guías...

En la feria, presentaron productos artísticos generados enel espacio Retoños, del Barrio San Blas. Todo hecho por los pequeños, con laguía de estos maestros adolescentes.


ESTOS SON LOS CHICOS: EL OBJETIVO PRINCIPAL DE ESTE EMPRENDIMIENTO Murga integrada por chicos de escuelas primarias. Se prepararan durante todo el año, para ofrecer sus talentos en estas Ferias barriales.

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ASÍ VIO LA NACIÓN, ESTE PROYECTO DEL CUAL PARTICIPAMOS
(nuestra inserción es la que está subrayada en rojo)

LA AYUDA LLEGÓ AL BARRIO DE SAN BLAS (hacer click en el título para ir al diario)

Cynthia Palacios LA NACION - 8 de diciembre 2008, Información General

Pusieron en práctica hasta el extremo un verbo que tantos resultados les dio: unirse.Lo que parecía imposible se hizo real cuando unieron fuerzas, voluntades y potenciaron las ganas de salir adelante. Nada les resulta una empresa fácil. No figuran en los mapas y caminan calles sin nombre. Cualquiera diría que el olvido habita el Barrio San Blas, de Bella Vista.Pero se dieron cuenta que podían torcer el destino si empujaban juntos. Se conocieron peleándole al hambre de los chicos: un grupo de voluntarios, comandados por Juan Manuel Casolati, decidieron abrir el comedor Tamborcitos y, en 2005, crearon un merendero que se llama Retoños, dentro del barrio porque a los chicos se les hacía difícil atravesar las calles de barro. Es emotor inicial los llevó a transformar el barrio que hoy sueña con tener agua potable y luz.La nueva traza del río Reconquista dejó al barrio huérfano de partido. ¿San Miguel o Hurlingham? Pasaron años hasta que los funcionarios se decidieron a darles una mano.

San Blas está situado al fondo del barrio Obligado y su conexión con el mundo es un puente que estuvo a punto de derrumbarse. La municipalidad de San Miguel entubó una parte del río y recuperó el puente. Ese fue el primer paso para poder aspirar a más. Sin el puente, al barrio no llegaban las ambulancias, las autobombas, los patrulleros ni los camiones de recolección de residuos."El gran problema de acá es el agua", dice Juan Manuel. Trabaja en el poder judicial y sabe de injusticias. Será por eso que se comprometió tanto con ésta.

Con el asesoramiento de la Fundación Avina y de técnicos de la Universidad Nacional General Sarmiento, fueron buscando alternativas para el problema del agua. Juan Manuel fue reuniendo las partes como quien arma un rompecabezas: sumaron a la municipalidad, consiguieron el financiamiento de las empresas y la participación de los vecinos. "Queremos dar un salto grande en la infraestructura del barrio que mejore realmente la calidad de vida de los vecinos", explica Juan Manuel.

Así nació Comprometerse más, una asociación que se apoya en el diálogo y hace posible lo difícil. Juan Manuel parece haber encontrado la fórmula mágica: todos los actores se sientan a una misma mesa y cada uno aporta lo que puede. "La gente no puede esperar la decisión política de que el barrio figure en los planos de catastro ? dice serio-. Acá se necesita luz y agua cuanto antes."Mejoras :la secretaría de Obras y Servicios Públicos de San Miguel mejoró las calles, sacó los troncos y trata de erradicar los basurales a cielo abierto. "Como municipio queremos que los vecinos mejoren las condiciones en las que viven", afirma el secretario de Gobierno de San Miguel, Enrique Emiliani.Juan José Piano, presidente del banco que lleva su apellido, y la dueña de la pizzería Los Inmortales, María Laura Laura Di Ciancia, además de Guillermo Moche, de la empresa Cereals General); Oscar Kippes, de la maderera Fok; Horacio Mazzini y Guillermo Nothen, de Buses Potosi, son algunos de los que suman su ayuda.
Ya están avanzadas las tratativas para que Edenor coloque las líneas de media tensión que llevarán luz, y luego agua, al barrio. Es un círculo vicioso: sin seguridad, la empresa no coloca las columnas de alumbrado y sin calles no se puede facturar. Por eso los miembros de la asociación trabajan apurados para lograr el consenso de todos."Es cuestión de sumar voluntades y de que la gente entienda que sumarse nos conviene a todos", asegura Juan Manuel. El mira lo urgente sin descuidar lo importante: 35 de los 90 chicos que cada tarde asisten al comedor ya reciben una beca para seguir estudiando. Sábados y domingos reciben apoyo escolar con la ayuda de 15 voluntarios, que además organizan tareas de recreación para los chicos. Las mamás colaboran, se juntan a tejer y piensan alternativas para mejorar.
Hoy están colgados de la luz y pagan 20 pesos por una manguerita que les lleva a las casas un hilo de agua. "Queremos pagar lo que corresponde pero tener agua y luz", dice Teodolina Silva, la vecina que prestó su casa para los primeros tiempos de Retoños.

En San Blas viven 250 familias en la pobreza. Hay quienes sobreviven en condiciones increíbles para este siglo. Bernardino Alvarez tiene 53 años pero un cuerpo de muchos más. Vive con su mujer del otro lado de un puente de madera que ni un aventurero cruzaría confiado. En el terraplén donde vive rezan para siempre brille el sol: si llueve sabe que tiene que esperar un día y medio, como mínimo, para pasar hacia el barrio San Blas."A las 30 familias del terraplén nos llega un solo cable. Mi casa se quemó y como no había camino para que entren los bomberos, perdimos todo." Y después de una pausa, Bernardino levanta la voz: "Todo".

El mail de Juan Manuel es jmcasolati1@hotmail.com; él sigue firme en la tarea de comprometer a más y más gente.

noviembre 30, 2008

Cuento - "El otro lado de la vía", por Sandra Russo


La clínica queda en Quilmes, pero del otro lado de la vía. Quilmes Oeste, cuando yo era chica, era otro mundo. Vivir del otro lado de la vía era ser diferente, tener otras costumbres, otros ritos, como ser de otro club. Mi madre lentamente fue trasladándose al otro lado de la vía. Sus confusiones empezaron hace años, los reemplazos de una palabra por otra fueron llegando como gotas, una tras otra. Sus esfuerzos por retener una idea terminaban irritándola. La veía luchar contra ese vacío que se le plantaba en la cabeza como una semilla maligna. El vacío crecía desmadejado en esa mente que despacio, sin tregua, se enredaba con imágenes de diferentes épocas de su vida.

Hace unas semanas un ataque la mantuvo hablando sin parar días y noches enteras. Allí estaban, delante de sus ojos, invisibles para mí pero carnales y evidentes para ella, sus hermanos, su padre, su casa de la infancia. Estaba internada en una clínica común, a la que van los enfermos que deben guardar cama. La gente loca no es bien recibida en esas clínicas. Altera al resto. La habían atado a la cama y habían levantado las barandas. Ella las empujaba y me decía: “Estamos detenidas porque vos no sabés conducir”. Mi madre nunca fue muy piadosa conmigo, de modo que no me extrañó que atribuyera su estado a mi falta.

Eso somos las mujeres, después de todo. Lo que no tenemos, lo que no sabemos, incluso lo que no perdimos.

El brote se extendió y fue tan arrasador que muy pronto la derivaron a la clínica que está del otro lado de la vía. Un lugar apacible en el que los enfermos no guardan cama, y tampoco sabría decir si guardan algo. ¿Qué es la locura? ¿Dónde queda ese otro lado, ese revés de la trama que estampa la locura en los ojos de quienes la padecen? ¿Por qué los locos parecen guantes dados vuelta, como decíamos los jóvenes de ayer? Un guante dado vuelta no puede esconder nada: el guante dado vuelta exhibe la obscenidad de su interior, la forma tosca de sus costuras. Todo lo que los cuerdos callamos, lo que velamos, lo que suavizamos, lo que pretextamos, lo que disimulamos, ellos lo muestran. La enfermedad los priva de los escondites y de las estructuras. Fluyen, ahí, casamientos y velorios, muertes y nacimientos, amores y dolores, ternura y ferocidad, la carne viva de los sentimientos, de lo que no se pudo digerir, lo que quedó atascado en una historia, la horrenda y apabullante debilidad de alguien que soltó las riendas y sigue viviendo como un caballo desbocado, asomado al vértigo de sí mismo.

Hoy llegué a la visita media hora antes. Pedí permiso porque tenía que ir a trabajar. Estaban todos cantando. A coro. Cantaban una canción de amor. Tenían puestas unas cintitas rojas en el cuello, como un mínimo vestuario de coristas extraviados que sin embargo perseguían la nota exacta. Mi madre estaba sentada y aplaudía. Ella nunca cantó. Ni cantó ni bailó. Esta tarde estaba sentada y sonreía, mientras sus actuales compañeros de ruta disfrutaban ese rato previo a las visitas. Mi madre siempre se ocupó de su casa. Su casa fue su reparo pero también, sospecho, la baranda que la separó del mundo, la que la dejó detenida, aunque fue ella, ciertamente, la que no aprendió a conducir. Pienso en la que ella era, antes, cuando todavía la enfermedad no había asestado semejante puñalada en su centro. Fue una mujer compleja con una vida simple. Una mujer plegada que debe haber querido desplegarse. Cuando me vio, hoy a la tarde, llegar de improviso, me hizo señas para que me sentara a su lado a escuchar al coro. Mientras las dos aplaudíamos la segunda canción, acercó su cara a mi oído y me dijo: “A mí me hubiese gustado ir a la luna”. Cuando uno se familiariza un poco con la locura, no es tan difícil escuchar sus desvíos. “¿Y por qué no fuiste?”, le pregunté. “No me alcanzó la voz”, contestó ella.

Y si me pongo a escribir esto es porque creo que hay un tipo de extravío que es el de mi madre pero no sólo el de ella. Y en su homenaje, me gustaría dedicar estas líneas a aquellas mujeres que quisieron ir a la luna pero llegaron al otro lado de la vía, a todas esas mujeres de esa generación difícil, tan inconsciente de sus derechos y sus límites, tan encerradas en sus cocinas y en sus mandados y en sus mandatos, a esas mujeres frágiles que adoraron y envidiaron que sus hijas fueran tan diferentes, casi como las hijas de las otras que ellas fueron sin saberlo. A esas mujeres a las que no les alcanzó la voz.

Sandra Russo
http://www.sandrarusso.com.ar/

Fuente: Página 12